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Angustia

El término angustia se usa para describir sentimientos o emociones desagradables que pudieran interferir con su capacidad de enfrentarse al cáncer, a sus síntomas físicos, y a su tratamiento. La angustia consiste de una amplia gama de sentimientos que van desde impotencia, tristeza y temor hasta depresión, ansiedad y pánico. Además de las sensaciones, el estrés también puede afectar áreas en su vida como sus pensamientos y su comportamiento.


La angustia es una respuesta normal que se presenta cuando usted o un miembro de su familia recibe un diagnóstico de cáncer. El cáncer causa angustia, en parte, debido a las actitudes y los temores asociados con el cáncer. La idea de que el cáncer siempre conduce a muerte es incorrecta: hoy día viven aproximadamente 9 millones de estadounidenses que han tenido cáncer.

Sin embargo, a pesar del progreso en el tratamiento contra el cáncer, las personas siguen reaccionando comprensiblemente molestas al enterarse de que tienen la enfermedad. Todas las personas diagnosticadas con cáncer tienen temores y preocupaciones sobre lo que pudiera pasar con sus cuerpos, cómo sus familias se enfrentarán a la experiencia del cáncer y cuál será el futuro para sus hijos. Las personas se preguntan, ¿me voy a morir? Y ¿por qué me está pasando esto a mí?

Una vez haya sido diagnosticado con cáncer, usted ya no siente que está a salvo de una enfermedad que amenaza la vida. Es posible que se sienta expuesto y débil. A menudo estos sentimientos persisten durante el tratamiento, y es posible que también sienta ansiedad y tristeza.
Uno de los momentos cuando es normal preocuparse es cuando usted está en espera de que comience el tratamiento inicial. “El peor momento para mí fue cuando esperaba por ese primer tratamiento de quimioterapia”, expresó una persona con cáncer. “Una vez finalizó el tratamiento, el cual no fue tan malo como pensaba, yo estaba bien. Me sentí mejor porque al fin estaba haciendo algo contra el cáncer”.

El manejo de los efectos secundarios del tratamiento, como el cansancio, la pérdida de pelo, pérdida o aumento de peso, y la interrupción de la rutina del trabajo y del hogar, también causan estrés.

A menudo, el período que sigue a la terminación del tratamiento del cáncer es aún más angustioso. Un paciente lo expresó de esta manera: “Ahora estoy por mi cuenta-y sólo esperando a ver qué pasará próximamente”.

Las visitas de seguimiento al médico (oncólogo) que atiende su cáncer, particularmente, pueden causar miedo. La mayoría de las personas sentirán algo de miedo a que el cáncer regrese, lo que es normal. “Tengo cáncer de ovario, y cada vez que tengo un dolor de cabeza me convenzo de que se trata del cáncer que está regresando”, dijo una paciente.

Tener cáncer es una experiencia estresante. Sentirse molesto y preocupado es parte del proceso. No obstante, algunas veces la angustia puede ir desde un nivel normal hasta un nivel intenso que puede interferir con su tratamiento y su capacidad de enfrentarse a la enfermedad.

Sentir tanta angustia como para que se afecte su capacidad para realizar sus actividades normales no es una señal de debilidad de carácter.


Para más información, descarga la guía para el tratamiento de la angustia haciendo clic aquí